José Romero Hernández, el hombre de las varas

José "Porra" con sus varas y dando forma a una de ellas
Gente Cercana

José Romero Hernández es conocido en Valverde de Leganés como José "Porra" o también como José el de "Guardaverdad" y cuando decimos que es conocido nos ceñimos al estricto significado de la palabra. Jóvenes, adultos y mayores conocen a José que a sus 81 años es célebre entre los valverdeños por ser gran conversador. En su charla demuestra un gran palique y no le importa la edad del interlocutor, demuestra ser conocedor de cualquier tema que domina gracias a ser un gran lector y radioyente por lo que suele dar pocas oportunidades a los demás, llevando él el peso de la conversación.

José nació en 1931, de padre olivero y madre valverdeña, eran tres hermanos, Serafina, ya fallecida, él y Natalio. Nunca fue a la escuela de la villa, de chico ayudaba a su padre en el trabajo del campo y con el ganado por las fincas de alrededor, Sierra de la Cruz, El Rebellao, La Sesera, etc. En aquellos años un tío de su madre lo enseñó a leer y escribir, después, a los 14 años, fue tres meses a las clases que daba un zapatero que vivía en la calle Olivenza que se llamaba Juan Becerra. A los 21 años se marchó a la mili en Hoyos de Manzanares (Madrid) y en 1959 se casó con Ramona Delicado Duarte, fallecida en el 2006, con quién tuvo tres hijos, José Luis, Joaquín y Jesús, de los que tiene seis nietos.

Tras el servicio militar trabajó como jornalero del campo, en 1964 se fue a Madrid donde estaba su hermano y se ocupó en una empresa de construcción, pero no mucho tiempo. Regresó a Valverde y con los ahorros del matrimonio compró la casa donde hoy vive en la calle Ejidito, comenzó a trabajar con Julián Portillo en la finca de la Baldía hasta que se jubiló a los 60 años. Tuvo su buen rebaño de ovejas durante 10 años, también fue conserje y cobrador del Centro Cultural y de Recreo y del Racing Valverdeño. Entre sus aficiones nos destaca la caza como galguero y jugar al dominó (chamelo), tiene su partida diaria en La Taberna, también nos destaca que mientras cuidaba de su rebaño, comenzó a preparar varas para su uso con las ovejas y cuando la gente las veía le encargaban para que les trajera alguna, comenzó cumpliendo los encargos pero, ante la abundancia de ellos, nos dice que pedía cambiar una "vara guapa" por una navaja para así evitar tantas peticiones.

Nos explica como hace las varas. Suelen ser de acebuche y hay que buscar bastante hasta que se encuentra el palo adecuado, tras cortarlo se limpia de nudos cuidadosamente y se tuesta con mucho cuidado para que no se queme; el siguiente paso es quitar la corteza de la vara quedándola completamente blanca, después se lava con jabón lo que aumenta su blancura y la abrillanta, quedando así preparada para su entrega.

Observamos que algunas varas terminan en una gran porra. Nos aclara José que cuando una pega se come la carne de la aceituna del acebuche y deja caer el hueso, si éste se entierra y brota, se convierte en una vara con una porra grande enterrada que hay que arrancar con un zacho y prepararla con una hacha pequeña para darle forma con la ayuda de una lima.

Estas varas sirven para pastores y vaqueros como útil de trabajo, a los paseantes como utensilio de auxilio y también sirve como adorno en bares, locales comerciales, despachos, etc.

También nos explica que las varas hay que cortarlas de agosto a enero porque a partir de este mes tienen savia nueva y si se cortan se resquebrajan enseguida, y que además de acebuche también son muy "guapas" las varas de adelfas y chopos blancos.

Por último quiere aclarar las causas de sus apodos. Dice que "Guardaverdad" le viene de su abuelo materno que era hombre de muchas mentiras y fantasías por lo que la gente le decía que siempre "guardaba la verdad", y lo de José "Porra" se lo pusieron porque cuando era conserje de la "Sociedad" y le llamaba la atención a los que no eran socios, éstos se marchaban diciendo "éste está como una porra" y de tanto repetirlo. Se lo quedaron como mote.