La Higuera del Minero, árbol centenario

Higuera del Minero
Naturaleza

Una señora higuera, sí señor. Hace unos días visitamos la "Higuera del Minero" guiados por Jaime Antúnez y con Cecilio Gómez y Antonio Borrero de acompañantes. Allí, detrás del cortijo, nos recibió majestuosa y señorial, hasta parecía orgullosa de que la visitáramos y le hiciéramos fotografías.

Según nos dijo Jaime, esta higuera debe tener más de doscientos años; él los calcula porque su abuelo, Daniel Antúnez Fernández, cuando compró las tierras del "Minero", hace por lo menos un siglo, la higuera ya era casi como ahora y para que este tipo de árbol llegara a ese crecimiento, habría necesitado otro tanto de años.

Este bonito ejemplar se encuentra en la parte de la finca propiedad de los hermanos Antúnez, Rosi, Mati, Julián y Mari, próximo al cortijo del que sobresale notablemente y rodeado de olivos y algunas higueras de mucho menos porte.

Las considerables cifras de sus dimensiones nos dan una idea de su majestuosidad. Tiene una altura superior a los 9 metros, estos árboles raramente alcanzan los diez metros. Su diámetro máximo es de 13 metros, por lo que el cálculo de la superficie que ocupa supera los 130 metros cuadrados y su circunferencia es de 40 metros, mientras que la del tronco es de 2,20 m. No debe ser fácil encontrar un ejemplar que supere estas medidas.

Los higos que da esta higuera son de los que llamamos "de rey" y como es de suponer lo da por cientos de kilos que suelen ser aprovechados para alimentar cerdos. Cerca se encuentran otras dos higueras bastante más pequeñas, una de higos de "San Antonio" y otra de "tevera".

Situarse bajo la higuera es alejarse de todo lo que la rodea, las hojas y las ramas te aíslan, la sombra es prácticamente total, por encima de las cabezas una red de ramas y tallos conforman un laberinto propio de los cuentos fantásticos en los que estos árboles cobran vida y son refugios de duendes y espíritus. Estar allí te hace formar parte del árbol, su cobijo se agradece y la sensación que se debe sentir un día de lluvias bajo su regazo tiene que ser extraordinaria e inigualable.