El Cementerio de Valverde de Leganés

Cementerio Municipal
ACTUALIDAD

La ubicación de los lugares donde realizar los enterramientos de las personas ha sido desde los orígenes del hombre un motivo de preocupación. En nuestra localidad se han ido hallando restos humanos principalmente en el interior de la Parroquia de San Bartolomé, en el exterior de la misma, en la Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia y en el Convento Madre de Dios, lo que nos obliga a investigar y a buscar el origen del porqué de esos enterramientos en dicho lugares.

En el año 2001, la Asociación "Amigos de Valverde" publicaba en la revista La Fuente, un amplio reportaje sobre esta cuestión, del que exponemos sus principales consideraciones.

Uno de los denominadores comunes de los enterramientos era que sólo las personas más adineradas eran sepultadas en el interior de los templos, por el contrario, en los exteriores de los mismo eran enterrados los más pobres y de más baja sociedad, envolviéndolos únicamente en unas sábanas y trasladados posteriormente a fosas comunes.

Particularmente, en nuestra localidad, la Plaza de la Iglesia se conocía en 1852 como "El Cementerio", lo que lleva a pensar que la zona principal para estas costumbres y enterramientos era la Iglesia y sus alrededores donde se realizaron hasta que fueron prohibidos a finales del siglo XVIII.

El Rey Felipe V, en 1723, tomó una decisión sobre los actos de sepultura y sentenció que en el interior de las Iglesias fueran enterradas personas de cierta virtud o santidad, mientras que a los demás, se hicieran a distancia del pueblo, en zonas de los alrededores en nuevos cementerios. Posteriormente, tras esta decisión, Carlos III, y más tarde Carlos IV pusieron más empeño para que se llevaran a cabo el cumplimiento de estas propuestas.

Valverde de Leganés, a finales del siglo XVIII aún no contaba con Cementerios. Por dicho motivo, se habilitaba el corral de la Iglesia parroquial para realizar estos enterramientos. Después,  en 1819, la Parroquia adquirió un terreno junto a la Ermita del Rosario para habilitar un cementerio y dar allí sepultura a los fallecidos.

También hay que reseñar que en nuestra localidad existieron cementerios civiles o lugares apartados de los católicos para realizar los entierros, pero no se tienen noticias de su existencia hasta finales del siglo XIX.

El primer testimonio escrito referente a los cementerios civiles data de 1890, siendo alcalde de la localidad Don Ruperto Ortiz Padilla, donde se dice que se tenía que construir  un Cementerio a espaldas y con separación del católico para evitar conflictos a la hora de enterrar a los que se separaron de la religión católica. Ya en 1894, con Don Antonio Delicado Morera de alcalde, se terminó la construcción del Cementerio Civil calafeteándolo, poniéndole puertas y blanqueándolo.

Según algunos vecinos de la localidad, el Cementerio Civil se encontraba cercano a la Cruz de los Caídos y contaba con una sola nave de dos dependencias. Más tarde, en 1903, siendo alcalde Don Ernesto Velasco Lunar se  tuvo que construir un nuevo cementerio debido a la alta mortalidad sufrida durante esos años. Del informe que emitió la Junta de Sanidad en referente al tema se pueden resumir los puntos más importantes:

El terreno en el que se construiría el nuevo cementerio sería el Ejido de la Caballeta que linda con el terreno de Don Juan Herrero y Pérez Caballero, ya que este cumple las condiciones geológicas de capacidad, distancia, dirección y posición.

Se solicita la autorización del Excelentísimo Señor Gobernador Civil de la Provincia para la construcción debido a que no existe ningún otro terreno con características similares.

El coste máximo de la obra, se piensa que es de unas cinco mil pesetas.

La obra se debe ajustar al proyecto de la Comisión y Maestro de Obras del Municipio, haciendo constar que en el plano del cementerio figura la parte para los enterramientos de los no católicos.

Unos meses después, con Don Andrés Serrano Vega como alcalde de Valverde, se da cuenta del Acta de remate relativa a la adjudicación de la subasta de construcción del nuevo cementerio, acordándose aprobarla a favor del mejor postor Don Antonio López Olivera. Un año más tarde se contrata con el Maestro Carpintero Antonio Maestre Rodríguez la portería necesaria del nuevo Cementerio por estar a punto de terminarse la obra.

Tras el acuerdo al que se llegó, en el proyecto se reservó un trozo según se entra, a la izquierda, como Cementerio Civil que posteriormente fue derribado y no se repuso hasta que en 1955, el Señor Cura del pueblo hizo una petición al Ayuntamiento para que se habilitase el Cementerio para el enterramiento de aquellos que murieran sin derecho a sepultura eclesiástica. La Corporación acuerda por unanimidad esta construcción del Cementerio Civil. Al mes se vuelve a estudiar el tema y se busca un lugar más conveniente para construirlo e independizarlo.

El antiguo Cementerio Parroquial de la Ermita y el nuevo Municipal coexistieron durante al menos 21 años aunque el viejo se encontraba sin uso, solo para las visitas de los familiares de los difuntos. En 1944 la Jefatura Provincial de Sanidad autorizó su demolición llevada a cabo por el Ayuntamiento y se construyó en su lugar la Cruz de los Caídos. Más tarde, en 1955, el Señor Ecónomo de la Villa solicitó reconocer el lugar como propiedad eclesiástica. Este tema se aplazó hasta que en 1956 se cancela de mutuo acuerdo con la cantidad de siete mil pesetas.

Desde entonces, la zona de la Ermita del Rosario se ha utilizado por los valverdeños como zona de recreo, llegándose a restaurar en varias ocasiones, ajardinándose poco a poco por zonas hasta que al final ha quedado como Parque Municipal. En él se han restaurado la Cruz, las escaleras, el arco de la Ermita, se han instalado bancos, fuentes, barandillas, zona de juego para los más pequeños, etc.

Por otra parte, en el nuevo Cementerio Municipal también se realizaron importantes obras en 1993 siendo alcalde Anselmo Antúnez, aparte del aumento de nichos, se realizó la plantación de árboles y plantas, nuevos tejados y nueva entrada inspirada en una reforma de 1930 del arquitecto Don Luis Morcillo pero que nunca se realizó. Posteriormente, la Escuela Taller de Cáritas, también realizó obras de mejora como la colocación de bancos y papeleras, ajardinamiento de la zona principal y arbolado, enrejado, etc.