El ataque de la "procesionaria"

¿Peligran los pinos del Cerro de los Mártires?

Imagen de un nido de procesionaria y desfile de estos insectos por el suelo
ACTUALIDAD

Existe cierta preocupación entre un buen número de vecinos que han observado el aumento de "procesionarias" en el pinar del Cerro de los Mártires. Para un mejor conocimiento de esta plaga y también por tranquilidad y seguridad de las personas que suelen frecuentar este paraje, explicamos las principales características de estos insectos.

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa)  es una plaga común en nuestros bosques de pino, el daño característico que produce es la defoliación de las hojas del pino ya que se alimenta de ellas, generalmente no mata al árbol pero si lo puede debilitar en gran medida, es una oruga que hacia el final del invierno o el principio de la primavera  (momento en el que nos encontramos), sale de los árboles y forma una procesión serpenteante cruzando el terreno hasta encontrar un suelo blando donde enterrarse.

Hacia los meses de febrero, marzo y abril (dependiendo de las zonas) las orugas abandonan el nido o bolsón bajando a tierra y formando las típicas procesiones de enterramiento, a las que deben su nombre.

El destino de esas procesiones no es otro que llevar a las orugas a enterrarse en el suelo, donde pasan a la fase de crisálida. Cuando llega la temporada estival las crisálidas hacen eclosión y surgen las mariposas, cuyo periodo de vida es de entre uno y dos días. Se aparean y comienzan un nuevo ciclo. Dependiendo de la climatología, a mediados o finales de verano la mariposa de la procesionaria realiza la puesta en las acículas de los pinos. Al cabo de un mes nacen las orugas que se agrupan en los característicos bolsones. En invierno, a la caída del sol, las orugas entran en actividad y comienzan su marcha en busca de comida de una manera alineada. Cuando han terminado de alimentarse o cuando el frío de la noche es considerable las procesionarias vuelven al bolsón.

Hasta aquí, todo es normal, o mejor natural, un insecto como tantos otros que cuando suma poblaciones muy numerosas se convierte en plaga. Donde empieza el problema, las orugas están cubiertas de diminutos pelos urticantes que son su mecanismo de defensa. Estos finísimos pelos que la oruga tiene para defenderse de sus depredadores, si se ponen en contacto con la piel de las personas o animales, producen picores, reacciones alérgicas, y provocan irritación de la piel, irritación de los ojos y en algunos casos más severos, problemas respiratorios.

Para prevenir los daños que conlleva el contacto con estas orugas el mejor consejo es evitar a estas criaturas de inocente apariencia. A menudo estos pelos sedosos son expulsados cuando se molesta a las larvas, se sienten amenazadas o se mueven las ramas en las que se encuentran sus nidos o bolsones por lo que pueden estar en torno al aire  de los árboles infestados, en las ramas por las que se desplazan y también siguiendo la línea de la procesión.

De las diferentes fases del ciclo vital de este insecto, sólo durante la fase de oruga supone un "cierto peligro" para las personas y los animales domésticos. La fase adulta de polilla tiene una vida breve que no representa peligro alguno. Podemos observar estas polillas volando durante las noches de verano.

El Cerro de los Mártires se ve especialmente expuesto al ataque de esta plaga por dos circunstancias, árboles jóvenes y alta densidad de plantación (elevado número de ejemplares), a esta características se une la dificultan de realizar los tratamientos terrestres con vehículos especiales, por la orografía del terreno, y la imposibilidad de tratamientos aéreos por la cercanía a un núcleo de población.

Pese a esto el pinar de los Mártires se encuentra en un estado aceptable y se realizan tratamientos por parte del Servicio de Sanidad Vegetal del Gobierno de Extremadura,  en las épocas adecuadas y a requerimiento de los responsables municipales, por tratarse de una zona de especial singularidad, valor paisajístico y cercanía a la población.

Pueden encontrase:

    Filas de orugas a lo largo del tronco de los árboles y en el suelo

    Nidos o bolsones de seda en los árboles

Precauciones:

    Evitar las zonas afectadas

    No tocar los nidos de orugas de los árboles ni las hileras que forman en el suelo

    Tener especial cuidado de los niños

    Evitar el paseo de las zonas afectadas especialmente las personas alérgicas