El artista 'Porrina de Badajoz' debutó en Valverde de Leganés

Porrina de Badajoz
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Recientemente se ha celebrado en Badajoz el 37 aniversario de la muerte del cantaor José Salazar Molina "Porrina de Badajoz". Con motivo de este acto conmemorativo, Antonio Domínguez Durán, valverdeño aficionado al flamenco, nos hace llegar esta interesante información sobre el famoso artista y nuestro pueblo.

"Este artista, el más representativo y universal que llevó a gala y honra dar a conocer el nombre de su patria natal: Porrina de Badajoz, tuvo su debut público en Valverde de Leganés en fecha que varía según distintos flamencólogos; José Blas y Manuel Ríos aseguran en su Diccionario del Flamenco que fue en 1934, Paco Zambrano y Alfredo Arrebola la datan en 1937 y Joaquín Rojas en 1939. Aquí actuó formando parte de una "troupe" que había preparado Julia la Extremeñita, madre del cantaor "Niño de Badajoz" y cuya madre era natural de nuestro pueblo, de nombre Felipa Izquierdo Valverde. Según las referencias de personas mayores que asistieron a aquel espectáculo el local donde tuvo lugar fue la Casa del Pueblo y estuvo organizado por Juan Bravo Ortiz, conocido como "Juan el del Centro" por haber sido conserje del Centro Obrero, donde también vivía y que también había sido alcalde de Valverde antes de la guerra. El detalle de que fuera el espectáculo en la Casa del Pueblo y organizado por Juan Bravo, hace pensar que la fecha del debut fuera la de 1934, antes de la Guerra Civil.

Porrina nació en Badajoz el 13 de enero de 1924 y como buen gitano, algo supersticioso, cuando se hizo el carnet de identidad cambió la fecha de nacimiento al día 6 de enero del mismo año. Fue bautizado en la Iglesia de San Agustín, era hijo de Juan de Zalamea de la Serena y de Ana, natural de Badajoz. Fueron ocho hermanos y dos murieron antes de nacer él, que era el cuarto, Manolo, Antonia, Quintina, José, María del Carmen y Gonzalo, éste último padre de los Chunguitos y de Azúcar Moreno.

Falleció en Madrid el 18 de febrero de 1977 a los 53 años de edad.

Su biógrafo, Francisco Zambrano Vázquez, lo define como hombre de vestir extravagante, calcetines chillones, porte de marqués,, clavel en la solapa y gafas oscuras "para ver lo que yo quiero". Vivió siempre como un bohemio y cantó como él decía "por deber de raza". Timidez, pacifismo, generosidad y gran orgullo de su arte, tanto que llega al límite de no tener dinero para comer y no cobrar; porque Porrina despreció siempre el dinero por el dinero, nunca le dio importancia: "el dinero solo sirve para gastarlo". Era muy esplendido con su familia y con todos los suyos que lo rodeaban. Porrina de Badajoz era un libre pensador, un anarquista emocional, sin escuela, un culto sin catecismo, y un dandi en el país del tocino y de la envidia".