25 años tras la barra: la historia de un bar que forma parte de la vida de Valverde
Bar – Restaurante La Cascada celebra en este mes de marzo sus bodas de plata
En los tiempos que corren, cumplir 25 años abierto no es algo que se consiga todos los días, y menos aún en el mundo de la hostelería, donde el esfuerzo, las horas de trabajo y la constancia forman parte del día a día. Este mes de marzo, el Bar – Restaurante La Cascada ha celebrado un aniversario muy especial: un cuarto de siglo formando parte de la vida del pueblo.
Regentado por Juan Pedro Bravo e Isa Comerón, este establecimiento celebra 25 años de trayectoria, por la que han pasado miles de vecinos, familias y amigos que han compartido algunos desayunos, comidas, celebraciones, fiestas, partidos de fútbol, en definitiva, momentos que en muchos casos acabaron convirtiéndose en bonitos recuerdos.
Juampe e Isa repasan el comienzo, los momentos más especiales y lo que significa para ellos haber llegado hasta aquí.
¿Cómo surgió la idea de abrir hace 25 años?
La idea de abrir el bar nació como un sueño y a la vez, por tradición familiar. Somos la cuarta generación dedicada a la hostelería, mi bisabuelo Anselmo Bravo Borrego ya se dedicaba a ella , mi abuelo Juan Bravo 'el francés' regentaba en los años 30 un bar en el Llano y posteriormente mi padre Ángel abrió en los años 80 la Discoteca Angelo.
La pasión por esta profesión me viene de muy pequeño, con 7 años comenzaba mi andadura, por lo que se podría decir que lo llevo en la sangre. Además, tuve la suerte de que Isa, mi mujer, comparta conmigo la pasión por este mundo.
Abrimos las puertas de nuestro bar hace ya 25 años, un 10 de Marzo de 2001, con la esperanza de ofrecer a todos un lugar especial donde disfrutar y sentirse como en casa. Aunque una semana antes muchos amigos pudieron disfrutar a puerta cerrada del primer partido que televisamos en nuestro local, un Real Madrid- Barcelona que finalizó 2 – 2. Por aquellos entonces el fútbol se televisaba por Canal+, salieron los primeros DVD y proyectores de imagen en gran pantalla de televisión. Paulina Rubio triunfaba con 'Y yo sigo aquí', y en el cine arrasaba la película Gladiator.
¿Recordáis cómo fueron los primeros días o meses del negocio?
Como olvidarlo, el primer día de apertura nos llego la primera sanción. Con el bar repleto, tuvimos que cerrar por incumplir horario, ya que la licencia que teníamos no nos permitía estar abiertos a esa hora. Pero a veces las adversidades se convierten en oportunidades y obtuvimos una licencia superior que se ajustara a nuestras necesidades y a la normativa. Al igual nos paso cuando comenzamos con el servicio de restaurante, desde el Ayuntamiento nos comunicaron que alguien se había quejado y que debíamos de poner todo en regla. El secretario era Javier Muguiro, quien nos hizo ver que teníamos que hacer las cosas bien y comprendimos que era el camino que debíamos de coger. Volvimos a tomar la decisión adecuada. Este revés nos hizo más fuerte y más conscientes de lo importante que es cumplir con la ley.
Así logramos solucionar el problema y, al mismo tiempo, mejorar el negocio. Esa experiencia nos enseñó que aunque las cosas malas pueden parecer un desastre en el momento, siempre hay algo positivo que sacar de ellas.
¿Cuáles han sido los cambios más importantes que habéis vivido?
La evolución de la hostelería en estos 25 años ha sido notable, en mejoras, normativas, maquinaria, instalaciones más accesibles, digitalización, etc. La profesionalización ha aumentado mejorando la calidad del servicio, la experiencia del cliente y el funcionamiento de la empresa.
Para nosotros la pandemia del Covid-19 nos produjo una incertidumbre sin precedentes, pero afortunadamente supimos manejar la situación cumpliendo la normativa. Otro momento destacable fue el cambio de moneda de la peseta al euro y la entrada en vigor de la Ley antitabaco. Pensábamos que los bares se iban a vaciar y hoy en día en impensable que en un bar se fume.
Hoy nos enfrentamos a la escasez de personal cualificado, la competitividad en el mercado, un público cada vez más exigente y sobre informado por el uso de internet y redes sociales. Pero estos retos son una oportunidad más para seguir mejorando, aprendiendo y creciendo.
¿Qué es lo que más destacaríais de todo este tiempo?
Lo que más destacaríamos es el trato con los clientes, se llegan a convertir en amigos y familia. Hemos vivido muchos momentos bonitos y no podríamos quedarnos con uno solo: ver crecer a las familias, compartir celebraciones, ser parte de momentos felices y otros no tanto (a veces hacemos de psicólogo), es algo que da mucho valor a esta profesión. Por ello, la relación con las personas y saber que formas parte de su historia es lo que más valoramos.
Y un recuerdo bonito, para aquellos que ya no están pero siempre recordaremos. Todavía tenemos en mente lo que cada uno bebía y comía, el ponche cola, el bacardi limón, la bellota sin, el que no quería salsa en el solomillo, el del bocadillo de calamares en Fevalpop. Algún que otro truco – consejo de otros compañeros como cuando mi amigo Mario González me dijo: si es tarde y aún no ha entrado nadie, tira servilletas al suelo para que el que entre piense que has tenido gente ya y ha comido bien.
¿Alguna anécdota o historia que recordéis con cariño?
Anécdotas muchas, que se puedan contar es otra cosa. Esta profesión tiene un lema «Ver, oír y callar», pero alguna podemos contar.
Un día estuvimos a punto de llamar a los bomberos porque un niño, hoy ya todo un hombre, metió la mano en el cajetín del futbolín y no era capaz de sacarla, pero con paciencia logramos solventar la situación. En otra ocasión, en un partido de fútbol de Copa del Rey que solo se retransmitía por un canal árabe, nos pegamos todo el día subidos al tejado instalando la parabólica. Yo arriba en la antena e Isa abajo con la tele voceando «ahora, ahora«, «ya no se vé, ahora sí». Lo logramos y a ese partido vino gente de localidades vecinas como La Albuera, Olivenza, Nogales.
Y una de las más recientes, en la última reforma de las tres que hemos llevado a cabo, decidimos motorizar las persianas, y una noche después de recoger y fregar, las persianas no bajaban y nos obligó a quedarnos a dormir en el suelo utilizando los manteles de colchón, a falta del nuestro mítico billar en el que tantos niños se echaron su siesta los primero años de andadura.
Y muchas más, riñas, peleas, borracheras, amorios,… que se quedarán en el baúl de los recuerdos.
¿Qué ha sido lo más difícil de estos 25 años y qué es lo que más satisfacción os ha dado?
Lo más difícil es compaginar trabajo con vida personal, sobre todo desde que fuimos padres y tuvimos a nuestras gemelas, Sara y Nieves. Te pierdes momentos con la familia y amigos, fechas importantes y celebraciones. El TIEMPO, y lo ponemos con mayúsculas, que no puedes dedicar a lo que realmente importa, es lo que peor llevamos, porque es lo único que no se puede recuperar.
Es un trabajo con mucho ritmo, estrés, ansiedad, noches de poco descanso, muchas horas de pie que al final acaban pasando factura y que cada año se va notando más. Pero todo este sacrifico tiene su recompensa, el trato con la gente, los momento compartidos. Esa cercanía con las personas es lo que realmente hace que todo merezca la pena.
¿Qué papel creéis que ha tenido vuestro bar en la vida social del pueblo?
Habrá gente que piense que los bares no son importantes para tener voz en la vida de un pueblo, pero después de tantos años uno se da cuenta de que no solo somos un local más donde comer, beber y bailar, sino un punto de encuentro donde la gente se reúne, conversa, negocian (aunque ya no se firmen en servilletas), se celebran momentos importantes y se mantienen vivas relaciones entre vecinos, tradiciones populares, etc. También son un pilar fundamenta de la economía local ya que se genera empleo, se trabaja con proveedores locales y ayudamos a que el dinero circule dentro del pueblo beneficiando a muchos otros negocios y familias.
Y ofrecemos espacios seguros y cuidados pensados para el disfrute de un ocio responsable y controlado.
¿Qué significa para vosotros haber llegado a estos 25 años abiertos?
Significa algo más que mantener un negocio. Es haber dedicado gran parte de tu vida a un lugar que se convierte en tu segunda casa, o primera según se vea, y a muchas personas, que con el tiempo pasan de ser clientes a formar parte de tu día a día. Son años de esfuerzo, de madrugar y acostarte tarde, de no atender bien a tu familia, momentos buenos y otros más difíciles. Pero también de muchas alegrías y momentos compartidos.
Después de tantos años, te das cuenta de que no solo has servido comidas y bebidas, y has sido el Dj`s de la fiesta, has sido parte de la vida de muchas personas y de la historia de nuestro pueblo. Y eso es algo que nos llena de orgullo y gratitud.
Este aniversario refleja también la dedicación de un equipo excepcional de familia y trabajadores que han sido y son parte fundamental de este logro. Sin su compromiso con nosotros esto no sería posible, desde estas líneas nuestro agradecimiento a todos por hacernos crecer cada día.
Si tuvierais que definir estos 25 años con tres palabras, ¿cuáles serían?
Sacrificio, constancia y satisfacción. En definitiva, 'pasión' por tu trabajo.
Un paisano y gran profesional de la hostelería, con el que trabajamos porque llevaba una brigada de camareros fue Félix Suarez 'el de cortaura', nos dijo una vez que cuando uno se levanta para ir a trabajar no va de la misma manera que aquel que se levanta para ir a su trabajo. ¡Qué gran verdad! Hace poco su hijo José nos regaló las bandejas de camarero de su padre, nos hizo una gran ilusión.
¿Qué creéis que ha hecho que vuestro bar se mantenga abierto fieles durante tanto tiempo?
Las tres palabras mencionadas son el reflejo de habernos mantenidos 25 años con una clientela fiel. Sacrificio, porque la hostelería exige muchas horas, esfuerzo y renuncia a momentos personales. Constancia, porque cada día hay que levantarse con la misma ilusión y ganas de trabajar. Y la satisfacción, porque ver el bar lleno, a la gente a gusto y sentir el cariño de los clientes hace que merezca la pena.
También tener visión empresarial ya que un negocio tiene que evolucionar, hay que invertir y adaptarse a los cambios de la sociedad, nuevos gustos y nuevas formas de disfrute de la hostelería.
Como dice una frase muy bonita de la película Rattatoullie: «si tienes un sueño y crees en él, corres el riesgo de que se convierta en realidad».
¿Cómo os gustaría que estuviera el bar dentro de otros 25 años?
Esperamos estar jubilados, bien de salud y descansando un poco, disfrutar de esa etapa de la vida, pero lo más importante es vivir el día a día. Todo tiene un ciclo. Las cosas empiezan y algún día llegan a su fin, pero no significa perder, al contrario, significa que ha habido historia y muchos momentos vividos. Y si hubiera relevo, nos gustaría que nuestras hijas lo hagan en mejores condiciones que las que hemos tenido nosotros, animándolas a estudiar y facilitándoles en todo momento el camino para dedicarse a esta profesión tan digna como cualquier otra. Lo más importante al final es ser feliz con lo que uno hace y hacerlo con ilusión.
Para terminar, ¿qué mensaje os gustaría dedicar a vuestros clientes y a los vecinos en general?
Nos gustaría dedicarles palabras de agradecimiento. Gracias por acompañarnos durante todos estos años, por vuestra confianza, por cada visita, cada conversación y cada momento compartido. Sois una parte fundamental de todo lo que somos.
También pedir perdón por los errores que hayamos cometido y por los que seguramente cometeremos. Nos gustaría no errar, pero a veces no todo sale perfecto.
GRACIAS por estar ahí, por ayudarnos y por formar parte de esta familia y este proyecto que entre todos hemos creado. Nos espera un año repleto de sorpresas.