Curiosidades de la Iglesia de San Bartolomé
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SuscríbeteCuriosidades de la Iglesia de San Bartolomé
En este capítulo dos de las curiosidades de la Iglesia de San Bartolomé de Valverde de Leganés, encontramos una nueva que seguro despierta el interés ... de muchos cuando la visitan. Es el turno de las cuatro basas de granito que sujetan los arcos de la nave central del templo y que, seguramente, hemos observado en multitud de ocasiones despertando nuestro interés por el desigual estado de conservación que presentan.
Estas piezas arquitectónicas, que están decoradas con motivos geométricos y vegetales, reciben el nombre de impostas, y en el caso de nuestra parroquia, soportan los dos grandes arcos perpiaños de medio punto que sostienen la bóveda, que también es de medio punto. Una imposta, según la RAE, define una faja saliente, a veces moldurada, situada en la fachada de un edificio para marcar la división de los pisos o como punto de apoyo de un arco o bóveda.
Según refleja el que fuera párroco de Valverde, Don Agustín Fernández Caballero, en su libro 'Tras las huellas de un pueblo', los dos grandes arcos son de ladrillo macizo, así como la bóveda de cañón que sujetan, y dichos arcos están soportados en el exterior por contrafuertes también de ladrillo macizo.
La iglesia valverdeña comenzó a construirse entre los años 1530 y 1535 y poco tiempo después, en 1548 se paralizaron las obras, que no se terminaron hasta el año 1766. Durante tan largo periodo de tiempo se cambió el proyecto de obra inicial por otro más modesto en el que la nave central actual se construyó en la que hubiera sido la nave de crucero primitiva y, casi con toda seguridad, se utilizaron elementos y piezas que durante mucho tiempo permanecieron en las obras empezadas y que no fueron terminadas. Estas acciones, en aquellos tiempos, era cosa habitual, aprovechando sobrantes o en desuso de algunas edificaciones para ser utilizados en obras nuevas y posteriores.
Eso debió de suceder con las cuatro impostas que soportan los dos arcos de la nave principal, pues se puede observar a simple vista que el estado de conservación es muy distinto.
En las fotografías se aprecia claramente la diferencia entre las cuatro, una conserva notablemente su decoración, otra presenta algo de desgaste, la tercera aún más y la cuarta apenas muestra los adornos.
Es evidente que si las cuatro impostas se hubieran tallado para colocarlas donde se encuentran actualmente, no presentarían ahora tanta diferencia en su estado de conservación. Por lo tanto, no es difícil deducir que estas piezas estuvieron colocadas durante largo tiempo en alguna edificación en la que las inclemencias del tiempo las erosionó de manera distinta.
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