8-M

¿Por qué se celebra el 8-M?

Diferencia entre igualdad y equidad/Adecco
Diferencia entre igualdad y equidad / Adecco

El origen del 8-M data de 1875, con las protestas realizadas por las costureras de la fábrica textil Lower East Side de Nueva York

La joven valverdeña, Lucía Laguna, hace llegar a Hoy Valverde de Leganés el siguiente artículo en el que cuenta el origen de la celebración del 8-M y el significado de feminismo. Se trata de un artículo muy interesante y más aún hoy, ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

«El siglo XIX fue un siglo convulso debido al auge de la Revolución Industrial, pues las condiciones de trabajo a las que tuvieron que hacer frente los obreros eran infrahumanas – horarios de más de doce horas de trabajo, salarios mínimos, no existían derechos laborales, etc. -. Sin embargo, esta situación era aún más grave si en quien nos fijamos es una obrera en lugar de un obrero. Por este motivo, el 8 de marzo de 1875 las costureras de la fábrica textil Lower East Side de nueva York, realizaron una protesta ya que, entre otras cosas, cobraban entorno a un 60% - 70% menos que sus compañeros hombres por ejecutar exactamente el mismo trabajo. Ese día, la jornada acabó con 120 mujeres muertas debido a la brutalidad policial con la que se intentó hacer frente a la situación. Pero no cayó en saco roto: poco a poco las mujeres se comprometieron con su causa, celebrándose diferentes huelgas hasta que en 1910 Clara Zetkin propone fijar este día como el Día Internacional de la Mujer en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, siendo ésta aceptada. No es hasta 1977 cuando la ONU sugiere a los demás países conmemorar un día al año a la mujer, escogiendo, muchos de ellos, el ocho de marzo.

En nuestro presente, no sólo la celebración de este día tiene sentido más allá de lo simbólico, sino que debemos concienciar a la sociedad sobre qué motivos hay para realizarla y, además, porqué el feminismo es necesario.

Cuando a día de hoy, una mujer, encuentra que el poder adquisitivo de ellos es más alto que el de ellas en ciertos sectores, que los puestos directivos suelen estar a cargo de ellos más que de ellas, que, aúan trabajando, van a tener que realizar más tareas de cuidado al llegar a casa que ellos y, yéndonos a otros asuntos, no podemos volver a casa sin correr peligro además de que las cifras de víctimas de violencia de género siguen siendo altísimas, es cuando vemos que hay barreras que aún no se han saltado y, para ello, tenemos que mirar de cerca el feminismo.

¿Qué es el feminismo?

El feminismo es una lucha, una búsqueda si se quiere, de la liberación de la mujer de la opresión a la que, durante toda la historia, ha estado sometida. Hablamos de que se nos ha negado toda educación: no se veía necesario que una mujer aprendiera a leer y a escribir, se nos ha negado la independencia económica, a tener una voz política: en España las mujeres no obtuvieron el derecho al voto hasta 1931, mientras que a ellos se les concedió en 1868 -aunque es más representativo el caso de Francia: 1848 para ellos; 1944 para ella – y un largo etcétera. Aún hoy en diferentes sociedades, nacer mujer se ve como algo negativo: en China, India o Vietnam, debido a tradiciones o hechos como que la mujer no puede heredar y hay que pagar una dote cuando contrae matrimonio entre otras cuestiones ha matado a muchísimas niñas en estos países.

La gran consecuencia que buscamos desde el feminismo es la igualdad en derechos y oportunidades de carácter efectiva, pues queremos encontrarnos seguras, libres, pero que se reconozca más allá de un texto u ordenamiento legislativo. Queremos que sea palpable en nuestro día a día. Queremos una igualdad más bien entendida como equidad: tratar igual a las personas, pero siendo sensibles a sus diferencias.

Hay quienes dicen: ¿por qué no llamarlo 'igualitarismo'? Se llama feminismo porque se trata de darle visibilidad a un amplio colectivo que, como ya hemos dicho anteriormente, ha sufrido una discriminación sistemática durante toda la historia. Es como si al racismo no le llamásemos así o como si quisiéramos que alguien nos pasara una bombilla habiendo nombrado una silla. Tratar de igual manera a quien bien por razones históricas, bien por cuestiones biológicas – por ejemplo, alguna discapacidad- es diferente, no es tratarla de forma justa.

Por eso, antes de desestimar un día reconocido por tantos países y un movimiento que nos ha conseguido tantas conquistas, vamos a entenderlo y a buscar en sus raíces. Vamos a informarnos, vamos a leer. Decía Kant: «atrévete a saber» y yo, que creo que poco hay que añadirle a este filósofo, te digo: para después dialogar.»