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Ruta Nocturna

Unas 700 personas desafían la oscuridad en 'La Venganza de Ramira en busca de La Diabla'

La ruta nocturna volvió a consolidarse como una de las actividades más participativas del verano

La oscuridad volvió a apoderarse de Valverde de Leganés en la noche del miércoles con una nueva edición de 'La Venganza de Ramira en busca ... de La Diabla', una actividad ya consolidada como una de las grandes citas del verano y de la programación de La Fuga de la Diabla. Alrededor de 700 personas se atrevieron a participar en una experiencia que volvió a mezclar senderismo, historia, teatro y terror en un recorrido por las calles y los alrededores del municipio.

Los participantes fueron saliendo en grupos de aproximadamente un centenar de personas. El punto de partida fue la Casa de la Cultura, donde entregaban sus entradas, recibían la pulsera identificativa y asistían a una breve presentación en la que se les advertía de que todavía estaban a tiempo de no continuar con el recorrido. Sin apenas margen para reaccionar, los primeros personajes tenebrosos hicieron su aparición provocando la primera oleada de gritos y sobresaltos.

Acompañados en todo momento por varios guías, los grupos iniciaron el recorrido en dirección a la iglesia de San Bartolomé, atravesando el callejón de Monroy, donde nuevos personajes surgían de la oscuridad para sorprender a los asistentes.

La ruta continuó por la calle Carrera hasta alcanzar la carretera de Olivenza, cuyo cruce se realizó con la colaboración de la Policía Local, encargada de regular el tráfico y garantizar la seguridad de los participantes. Desde allí, el itinerario se adentró por el camino de Matacaballos para bordear el cerro de La Pina, donde la oscuridad y el silencio del entorno aumentaban aún más la tensión.

En mitad del recorrido tuvo lugar una breve representación teatral en la que se narró la historia de Ramira y sus dos hijas gemelas. A partir de ese momento, la marcha prosiguió bajo la única luz de las estrellas, entre caminos y parajes completamente oscuros, donde los sobresaltos se sucedieron de forma constante.

Muchos participantes buscaron refugio en familiares y amigos para superar los momentos de mayor tensión, protagonizando escenas divertidas que arrancaron risas entre el resto del grupo.

La ruta regresó posteriormente al casco urbano por el barrio de La Pina hasta concluir en el Parque de la Fontanina, donde finalizó una edición que volvió a dejar un excelente sabor de boca entre los participantes.

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