La Diabla continuará encerrada un año más
La situación sanitaria ha impedido que la maligna campe a sus anchas por las calles de Valverde de Leganés
Diecisiete años han tenido que pasar para que La Diabla, por primera vez, no logre escapar de su cautiverio en la Torre de la Iglesia, ... vigilada por San Bartolomé. Serán dos años consecutivos los que la maligna estará presa, sin poder recorrer a sus anchas las calles de la localidad, sumidas en la oscuridad, sembrando el pánico y terror entre los miles de personas que vienen a verla.
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La situación sanitaria provocada por el coronavirus ha obligado a suspender la fiesta por excelencia de Valverde de Leganés, La Fuga de la Diabla, que logra reunir en las calles del municipio a varios miles de personas, valverdeños y visitantes de todas partes, que disfrutan de una noche mágica, una noche diferente.
El sábado pasado, las calles valverdeñas, inmersas en la oscuridad de la noche, tendrían que haber visto como La Diabla se escapaba con su ejército de diablillos, gigantes, zancos, etc., asustando a propios y extraños, quemando todo artilugio colocado para ahuyentarla y arrasando por todo a su paso hasta que enfrentarse a Las Fuerzas del Bien, que intentarían por todos los medios detener a La Diabla en el caos provocado.
Su historia
Esta fiesta se recuperó en el año 2003 (por error, en la edición impresa de HOY Valverde de Leganés de agosto se ha publicado que fue en 2002) de la mano del Ayuntamiento de Valverde y del grupo teatral Girigay, quienes se encargaban de todo el espectáculo. Esta relación duró hasta el año 2012, en el que entró en acción en soledad, el Ayuntamiento, representado con la Universidad Popular. Gracias a la experiencia que les dieron los años, lograron crear un digno y gran espectáculo que ha ido creciendo año tras años hasta convertirse en lo que hoy es, la fiesta más popular y destacada de la localidad.
El espectáculo de La Fuga de la Diabla ha ido creciendo con el paso de los años gracias a la participación ciudadana. En la última edición, en 2019, colaboraron en el espectáculo más de 500 personas. También se cuenta con la aportación de algunos grupos teatrales que, con sus disfraces, juegos de fuego, espectáculos misteriosos, amenizan la noche de La Diabla.
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La celebración de la batalla final también ha cambiado de ubicación a lo largo de los años, en busca del lugar perfecto para que pudieran presenciarla un mayor número de personas. Esta ha pasado por la Plaza de la Constitución, por la plaza de toros, para acabar en el Auditorio Municipal donde en la última edición había más de 5.000 almas viendo el espectáculo.
Todos estos factores son la esencia de esta fiesta que llena de oscuridad, fuego y terror las calles valverdeños durante una noche entera, esa noche en la que La Diabla logra escapar de la Torre de la Iglesia, evitando a San Bartolomé, para marchar a sus anchas provocando el caos allá por donde va, por todos los rincones del municipio para finalmente enfrentarse en una dura batalla contra las fuerzas del bien, que logran apresarla de nuevo y encerrarla nuevamente.
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Interés Turístico
El viernes 13 de mayo de 2016, La Fuga de la Diabla fue declarada por la Junta de Extremadura como Fiesta de Interés Turístico Regional. Pasaron dos años y un día exactamente desde que el Ayuntamiento de Valverde presentara la instancia para declarar a la fiesta con ese calificativo. Dos años de espera que merecieron la pena ya que es considerada como un evento que por su especial relevancia supone una valoración de cultura y de las tradiciones populares, y por ello logra atraer a Valverde a cientos de personas de todos los rincones, que acuden llamados por la curiosidad de conocer a La Diabla en todo su esplendor.
La tradición
Hay que recurrir a las personas mayores de nuestra localidad para conseguir testimonios que sitúan la práctica de esta tradición en los principios del siglo pasado o finales del XIX, si bien sus fundamentos históricos argumentan que existiera en siglos anteriores.
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Año tras año, todas las noches del 23 de agosto, víspera de San Bartolomé, se celebraba de forma popular y espontánea 'La Diabla', con iniciativas personales de unos pocos vecinos que, disfrazados por su cuenta con ropas oscuras, arrastrando cadenas o latas para originar ruidos y con la cara oculta, salían para asustar y meter miedo, sobre todo a los más pequeños. En la década de los 60 se fue abandonando esta práctica, pero su recuerdo siguió latente en los valverdeños lo que hacía que de forma esporádica hubiera intentos por recuperarla, pero sin mayor trascendencia. Fue en el año 2003 cuando el Ayuntamiento se decidió por rescatar esta tradición.
Sus orígines
Son dos las teorías que fundamentan esta tradición, aunque sin plena seguridad sobre su origen.
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Una de las ellas considera que guarda relación directa con la rememoración que durante siglos celebraron los católicos de la matanza de protestantes calvinistas sucedidas en la noche de San Bartolomé de 1572 durante las Guerras de Religión en Francia Para realizar tan crueles actos, los católicos aprovecharon la oscuridad de la noche y se disfrazaron con ropas oscuras y estrafalarias, las caras tapadas y se armaron de garrotes, horcas, cuchillos, etc.
Estos deplorables hechos se repetían en determinados lugares mientras duró la rivalidad religiosa entre ambos bandos, transformándose con el tiempo, en el mundo católico, en una celebración tradicional y festiva.
La otra teoría se sustenta en la tradición cristiana; San Bartolomé Apóstol fue acosado con gran insistencia por el demonio con continuos engaños y tentaciones, entablándose una encarnizada batalla entre ambos de la cual salió victorioso el Santo Patrón. Como recuerdo de esa lucha, la tradición volvía a enfrentar las dos fuerzas, las del mal, representadas por «La Diabla» que se escapa, y las del bien, cuyo protagonista, San Bartolomé, la vuelve a capturar y hacerla de nuevo cautiva bajo su custodia.
Volverá a escaparse
Este año solo ha quedado recordar lo vivido en años anteriores y esperar al próximo año en el que la fiesta vuelva con más ganas que nunca. En las redes sociales, los valverdeños, los verdaderos protagonistas de la fiesta, han lanzado numerosos mensajes, imágenes y momentos recordando vividos durante la misma. También se han unido a estos mensajes el Alcalde de Valverde de Leganés, Manuel Borrego, y el Ayuntamiento, que ha elaborado un bonito vídeo sobre la fiesta.
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Ahora toca esperar y comenzar a trabajar para que la próxima edición compense la ausencia que ha dejado la maligna por las calles valverdeñas este año.
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