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Santiago Soto Cabrero es un santanderino afincado en Extremadura desde hace 50 años y con residencia compartida entre Badajoz y Valverde de Leganés. En su chalet de nuestra localidad, tiene un verdadero museo con incontables objetos que ha ido coleccionando desde su juventud y gracias a su trabajo como agente de seguros mantiene una buena relación comercial y de amistad con sus numerosos clientes de nuestra localidad.
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Santiago nació en 1943 en San Román de la Llanilla (Santander) donde pasó su infancia y juventud, nos destaca que desciende de una familia muy longeva; su padre fue militar de la marina y falleció a los 98 años, su madre a los 103, y varios ascendientes más superaron el siglo de vida. Él es el más pequeño de cuatro hermanos.
Cumplió el servicio militar en Araca (Alava) y Santander, tras lo cual entró a trabajar en una empresa de desguace de barcos y poco después en la empresa AGOSA como administrativo, siendo trasladado a Huelva para la construcción de la plaza de toros. Cuando le comunicaron un nuevo traslado a Mallorca, no lo aceptó y entró a trabajar en la compañía de seguros Zúrich en Badajoz, primeramente, y como delegado de Nacional Hispánica después. Como agente de seguros por su cuenta comenzó en 1972 y así ha permanecido hasta su jubilación por enfermedad en 2002.
Se casó en 1971 con Amelia Teodoro, sevillana de nacimiento que desde pequeña vivió en Badajoz y trabajó junto a él como agente de seguros. Tienen tres hijos, Ismael que es abogado y corredor de seguros en Badajoz, Elena que tiene una correduría de seguros en Villanueva de la Serena, y Gema que es ingeniera y trabaja en Barcelona.
Durante todos los años que Santiago Soto trabajó en el mundo de los seguros, fue un agente muy conocido en Badajoz y numerosas localidades extremeñas, y, por tanto, también en Valverde donde tuvo muy buena cartera de clientes entre los numerosos transportistas y también con particulares, cuestión ésta que se vio incrementada cuando en 1976 compró un terreno de casi 2.700 metros cuadrados junto a la carretera variante frente al campo de fútbol; allí edificó un chalet, piscina, varias dependencias, huerto, etc., donde pasa muchos días dedicado a su principal hobby preferido que es la colección de objetos, aparatos y herramientas antiguos.
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Nos cuenta Santiago que cuando dejó Santander, ya le acompañaban las primeras piezas de su colección, procedentes de su trabajo en el desguace de barcos y regalos de su padre relacionados con la marina. Ya instalado en nuestra tierra, iba aumentando su muestrario con nuevas piezas que adquiría en sus visitas a mercadillos y chatarrería de numerosas localidades, Campo Mayor, Villanueva, Montijo, Alburquerque, etc., y también recibiendo regalos de amigos y conocidos. Con la ayuda de su mujer ha ido organizando y manteniendo la muestra que ahora muestra orgulloso.
Tiene dos habitaciones en las que ya no caben más cosas; allí te puedes encontrar objetos, herramientas o aparatos de toda índole, máquinas de coser, planchas de carbón o de las primeras eléctricas, menaje de cocina de siglos pasados, armas, adornos, herramientas de distintos oficios, contadores de la luz, teléfonos y emisoras militares, aparatos de radio, etc.
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También hay que destacar la gran memoria que tiene Santiago, se acuerda perfectamente del origen de las piezas de su colección, quiénes y cuándo se lo regalaron, o dónde lo compró y cuánto le costó, en la mayoría de casos en pesetas, así como el funcionamiento o utilidad de los aparatos.
Colección de antigüedades de Santiago Soto
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