

Son varias las calles de Valverde que tienen doble nombre, Ángel Velázquez y Sastres, Reyes Huertas y Larga, Ángel Díaz y La Piedra, y alguna más. Hay una que tiene el nombre de la liberal Mariana Pineda. Esa calle es también conocida entre los valverdeños como 'La calle de Sergio', por emplazarse en ella la panadería que en sus orígenes fue de Sergio Chacón.
Las hijas de Sergio, María y Laura nos acercan a esta historia.
María del Pilar Chacón Borrero nació el 13-02-1045 y Laura Chacón Borrero el 28.09-1948, son hijas de María y de Sergio. María está casada con Juan y tienen dos hijas, Rosa y Laura, y dos nietas, Rosa y María. Laura se casó con Manolo, tienen tres hijos, Manolo, María e Isabel, y cuatro nietos, Antonio, Sofía, María y Vicente.
-¿Cómo fue vuestro periodo escolar y qué recuerdos tenéis de vuestra infancia?
-Fuimos a la escuela con Doña Rita hasta los 12 años en lo que actualmente es el hogar del pensionista.
-María: A mí me encantaba estudiar, me metía debajo de la mesa donde hacía mi padre el pan, y allí estudiaba. No pude seguir porque no podían pagarme los estudios y el desplazamiento a Badajoz, a pesar de la insistencia de Doña Rita a mi madre.
-Laura: A mí me gustaba menos estudiar, aunque mi madre si insistió que estudiara, pero empecé a ayudarle cuando salí de la escuela.
Jugábamos a muchos juegos, la soga, la role, diábolo… Hacíamos teatros en nuestro corral y en el de 'Pepa la Musiquina'. Con las perrunillas y las galletas que se partían hacíamos bautizos con las muñecas y los invitados para entrar pagaban una perra gorda (diez céntimos de peseta), y así nos juntábamos muchos niños.
En las noches veraniegas, abríamos la ventana de la sala y escuchábamos Radio Andorra, era la única radio de la calle y allí nos reuníamos muchos amigos para escucharla y bailar. Después, con la llegada de la televisión, venían con latas para sentarse y verla.
-¿Qué podéis decirnos de vuestra juventud?
-Fue una etapa bonita y feliz, aunque empezamos a trabajar con 12 ó 13 años, ayudando a nuestros padres y a las muchachas que trabajaban en la panadería. Recordamos con cariño a Camelia, que le ayudábamos a sacudir la panadería, 'Antonia la de Nogales' que siempre nos decía que lo que nos reíamos con lo que trabajábamos, 'Isabel la Billorra' que juntas solíamos ver el ajuar y después venían las prisas para hacer toda la faena y a Paulina que todo el día estaba cantando. Pero no nos importaba porque luego nos arreglábamos rápidamente y nos íbamos a la peluquería que nos encantaba, éramos muy coquetas. Salíamos con las amigas, con Pepi Macías, Anita Durán, Toni Ferrera, Julia Martínez, Ceferina Durán…. (Laura), con Amalia Trejo (mi prima), Loli Cidoncha, Pepita la Musiquina, Antonia Martínez…
-¿Cómo fueron los comienzos de la Panadería de Sergio?
-Mi padre se dedicaba hacer ladrillos. En 1936 fue a la guerra destinado a Zaragoza, allí conoció a Federico Artos que tenía una panadería en esa ciudad, y que le convenció que dijese que era panadero para librarse de ir al frente, y ambos se fueron a Villarreal (Castellón), donde le enseñó el oficio. Tras la guerra regresó a Valverde e hizo un horno en el Tejá. Se casó con mi madre, María, quién heredó la casa de su madre y allí hizo la panadería. Había tres más en Valverde, la de Lagos, de Márquez y Cartacho. Mi padre comenzó a amasar a mano en una artesa y con un horno construido por él mismo con ladrillos. Era una época difícil. Después mejoró cuando mi madre vendió un olivar que pertenecía a su madre por 8500, con las que hicieron la obra y compraron las primeras máquinas. Mientras duró la obra, Cartacho le ofreció su panadería para que siguiera trabajando. La idea de la panadería fue de mi padre, pero mi madre trataba con todos los fiadores y proveedores y gracias a ella también salió todo adelante por su constancia. También se dedicaba a hacer dulces caseros que aún se siguen haciendo con las mismas recetas. Mi padre era muy aficionado al fútbol, fue presidente de uno de los equipos de Valverde de los años 50, el equipo se llamaba C.D. Sergista.
- ¿Cuántos trabajadores tenía?
-Comenzó con mi padre trabajando el 'Perdigón', para buscar clientela salió por la calle vendiendo con un burro que se llamaba Pepe. Como el trabajo aumentó se incorporó Moriche y Ríos y para vender por la calle con el burro, a Florencio 'Pituso'.
-¿Cuándo comenzasteis vosotras con el negocio?
-Pues, mi padre ya cansado, nos propuso coger la panadería con nuestros maridos. Como necesitábamos más producción, la modernizamos y empezamos a llevar pan a Badajoz y abrimos un despacho alquilado en la calle Felix Rodríguez de la Fuente. Tuvimos hasta cuatro trabajadores. Los horarios tuvieron que cambiar, de las cuatro de la madrugada que comenzaba mi padre a trabajar, nuestros maridos y los panaderos empezaban a las 12 de la noche. Fueron años de mucho trabajo y sacrificio, pero con gusto e ilusión. Así estuvimos durante 35 años, hasta que nos jubilamos.
-¿Cómo es la situación actual?
-Al jubilarnos permaneció cerrada un año, hasta que la cogió mi hijo Manolo, dice Laura; mis sobrinas ya tenían un despacho en la calle Bonal. Y en la actualidad Manolo se encarga de la producción del pan, mientras que mi sobrina Rosa se encarga de la producción de los dulces.
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