

Fernando Negrete
Sábado, 16 de diciembre 2017, 09:30
Durante las dos últimas décadas, las cuestiones de salud de los valverdeños han sido atendidas por dos médicos: Jesús Barroso y Juan Pareés. El primero se jubiló hace dos años y ahora es el turno del segundo. Ambos han querido aprovechar las páginas de HOY Valverde para hacer llegar a los vecinos su adiós profesional. Ahora es el turno de don Juan Pareés Pinilla.
«Nací en Montijo, el 19 de junio de 1954, en una familia de labradores, siendo el mayor de cuatro hermanos. En Montijo hice mis estudios primarios y secundarios. Luego estudié la carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura, fue la primera promoción.
Estoy casado con Juana Moreno Acevedo, que disfruta ya de su jubilación desde hace tres años y tenemos dos hijas y un nieto que viven en Madrid y Sevilla.
Tuve mi primer trabajo como médico en Orellana de la Sierra donde ejercí durante 8 años, después de los cuales me trasladé a Talarrubias, localidad en la que permanecí otros 8 años, y desempeñé las funciones de coordinador del Centro de Salud en los primeros años de su creación
Me incorporé a la plaza de Valverde de Leganés el 10 de mayo de 1995, ocupando la vacante de don Adolfo, y aquí he permanecido hasta la actualidad.
A la hora de hacer balance de todos estos años en vuestro pueblo, el peso de las satisfacciones es muy importante, guardaré siempre el cariño que me habéis dispensado y el apoyo y la colaboración de asociaciones, ayuntamiento, centros educativos, etc. En lo negativo, como cualquier médico, siempre me quedará el pesar de la pérdida de aquellos pacientes por los que no se pudo hacer más.
Recuerdo imborrable
Pero, sobre todo, en mi memoria quedó grabada para siempre la trágica riada de la noche del 5 de noviembre de 1997. Estábamos de guardia en el Centro de Salud de Olivenza Ramiro y yo cuando llegaron noticias de posibles víctimas en Valverde. Salimos rápidamente con la ambulancia que cuando llegó a la altura de Las Matiñas, se paró y no volvió a arrancar. Los dos seguimos andando con la que estaba cayendo, calle Olivenza, plaza de la iglesia y calle San Juan hasta que asomamos a la Plaza de Antonio Asensio. La imagen era estremecedora, todo el llano era un río embravecido, los coches eran juguetes arrastrados por la fuerza del agua; allí nos enteramos que había dos mujeres atrapadas en la Casa del Pueblo. Me metí en el agua que me cubría casi un metro cuando varios cables de la luz cayeron a la corriente comenzando a saltar chispas por todos lados y varios hombres nos avisaron que saliéramos de allí si no queríamos morir electrocutados. Tuvimos que esperar bastante tiempo hasta que pudimos llegar al consultorio. Luego llegó lo peor, las pérdidas humanas y materiales, y también lo mejor, la solidaridad y el apoyo de toda Extremadura y España. Ahora, tras 20 años, el tiempo ha aliviado, pero no curado, aquellas heridas y para mí ha llegado un nuevo tiempo en el que voy a intentar disfrutar de la familia, pudiendo visitar con más frecuencia a mi nieto, así como dedicar más tiempo a la lectura, a pasear y a viajar.
Y, para terminar, permitidme que las últimas líneas sean a modo de carta de despedida: Estimados Valverdeños: Después de haber estado gran parte de mi vida profesional con vosotros, quiero desde este periódico agradeceros el afecto que he sentido en todo momento. Me despido con el mismo afecto y os deseo que sigáis con ese afán de superación e inquietud que he visto en todos estos años. Además, quiero recordar en especial a todos los compañeros: sanitarios, personal administrativo, de limpieza, conductores de ambulancia, que han compartido tantas horas conmigo durante todos estos años en el Consultorio
Esperando que el futuro como nuevo Centro de Salud sea lo más venturoso posible para todos, os mando un abrazo».
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