José María Franco y varios pequeños, acariciando a las burras / Cedida

Finca El Rebellao

El Rebellao recibe diez nuevas burras para ayudar en las visitas a la finca

Se trata de diez magníficos ejemplares de raza asnal andaluza

FERNANDO NEGRETE SOSA | JOSÉ MARÍA FRANCO

Primero fueron Faustina y Emilia, dos burras adquiridas en marzo del 2018 en una subasta del Censyra. Durante años estas burras habían sido madres reproductoras en este centro de mejora y selección animal, pero por diferentes motivos, ya no podían seguir siéndolo. En ese momento la Fundación Dolores Bas de Arús, las adquirió y fueron llevadas al Rebellao. Y se han convertido en las protagonistas principales de las excursiones de los escolares que cada año visitan la finca para participar en los programas de educación ambiental que la Fundación ofrece.

Estos animales inteligentes, afables y cariñosos, reciben con paciencia las caricias de los pequeños visitantes y todos disfrutamos de la cara de asombro de estos niños, asombro provocado entre otras cosas por el hecho de que estos animales cada vez son más escasos y difíciles de ver. Este es uno de los motivos por el que la Fundación ha tenido interés en traerlos a la finca. Por un lado, contribuir al mantenimiento de la especie y por otro rendir un homenaje al animal, muy importante en otra época para el desarrollo de las zonas rurales.

Ayudarán a pasear por la finca a personas con discapacidad y empujarán la noria

Los burros han sido el descanso de los mayores, la herramienta de los padres y el juguete de los niños. En otra época, todo lo hacíamos con ayuda de los burros.

Lo que empezó con Faustina y Emilia hoy está más cerca de ser una realidad. Hace escasos días llegaron diez animales más, todos ellos magníficos ejemplares de raza asnal andaluza. Su llegada es un paso más en el camino de lograr un precioso objetivo nacido de una ilusión.

Accesibilidad

La Fundación pretende hacer accesible la finca a personas con dificultad de movilidad, incluso en silla de ruedas y que éstas puedan realizar rutas por su interior. Para ello se utilizaría un carro adaptado, cuyo prototipo ya está diseñado y a la espera de recibir ayuda económica para convertirlo en una realidad. También se pretende que estos animales y sus virtudes puedan servir para ayudar terapéuticamente a personas con diferentes capacidades. Ya está también más cerca el cumplir una de las ilusiones del alma y motor de la Fundación Pedro Arias, poder ver a las burras del Rebellao moviendo la noria que hay junto al huerto y que con tanto empeño consiguió instalar allí para que pueda ser vista por todos los visitantes.